EL FANTASMA DE CANTERVILLE




La primera vez que leí la novelita de Wilde, nunca mejor dicho, fue en una edición de bolsillo minúscula que había pertenecido a mi abuela materna. Era un librito barato de posguerra, de páginas amarillas y crujientes por lo secas y viejas que olía a armario cerrado. Me atraía mucho su portada, una pintura muy tétrica sin nada que ver con la historia y la ilustración que hice para mi empleo que se puede ver en la web de los juegos online. Es una ilustración genuinamente mía, sin influencias del estilo que sigo en el trabajo.

Boceto a lápiz y Corel Draw 12.
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